miércoles, 18 de noviembre de 2015

Lo que soy


Dicen los que vivieron más que yo que los años atemperan, que finalmente la sangre se calma y llega la sabiduría, esa que te frena la lengua y corrige los vicios del impulso.
No lo sé, es más, no lo creo. Casi cuarenta años después sigo siendo el mismo hombre, que diría Carlos Goñi. Me siguen moviendo los mismos deseos, reacciono igual en las mismas situaciones, sigo siendo el mismo tipo fieramente humano de siempre.

Sólo sé vivir a pecho descubierto, digo lo que siento y siento lo que pienso, lo que me hace esclavo de mis palabras y de esa permanente emocionalidad, que apenas se apaga cuando duermo y se callan todos los sonidos.

La madurez era otra cosa, me digo a mismo. Intento visualizarme como un tipo más mesurado, racional y equilibrado -para qué negarlo- pero no deja de ser una farsa.

Seguiré siendo carne hasta al final, algunos fuegos sólo se apagan con el último latido.

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